Según EPIC, la Policía de Truro (Massachusetts, EE.UU.), que no se anda con chiquitas, está recogiendo muestras de ADN de sus 800 varones residentes para esclarecer un asesinato sin resolver desde hace tres años. El asesino podría haber desaparecido hace tiempo, pero quizá no se les ha ocurrido nada mejor. La Policía sostiene que facilitar las muestras es un acto voluntario, si bien aquellos que se nieguen deben tener “algo que ocultar”. Tampoco se aclara si las muestras serán destruidas cuando el crimen se resuelva. La información de EPIC se amplia a un artículo sobre “Privacidad Genética”.
La información genética afecta a la privacidad (léase protección de datos) en la medida en que es un instrumento de identificación y a la vez incluye datos especialmente protegidos (perfiles psicológicos, trastornos mentales, propensión a enfermedades,..) relativos a un individuo y a su familia. Así que, desde el punto de vista de la normativa sobre protección de datos, se requerirá el consentimiento expreso de los anteriores afectados (artículo 7.3 de la Ley Orgánica 15/1999) para su obtención. Tengan en cuenta ésto cuando su compañía de seguros (créanme, lo harán) les solicite una prueba de ADN para contratar un seguro de vida. También las clínicas o bancos que reciben muestras de esperma u óvulos deberían plantearse algunas cosas. La Agencia de Protección de Datos lo considera dato de salud, reconociendo también que muestra información relativa a grupos de individuos emparentados, aunque tampoco profundiza en estos temas.






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